Riesgos y uso de pesticidas de síntesis.

En el cultivo de cannabis se pueden aplicar medidas preventivas como la lucha biológica y usar productos orgánicos para enfrentar las plagas, pero hay ocasiones que dichos métodos no producen los resultados deseados y hay que emplear un producto más agresivo.

Si decidimos usar un pesticida, es importante entender y evaluar los riesgos asociados del mismo.

Es un error común creer que algunos pesticidas (insecticidas y fungicidas) sean seguros y otros peligrosos, cuando en realidad todos los productos químicos, incluyendo todos los plaguicidas, tienen el potencial de ser nocivos para la salud, incluso los productos que se consideran de baja toxicidad, naturales u orgánicos, pueden ser peligrosos según la cantidad que se aplica, la frecuencia de aplicación, y quién o qué tiene contacto con el pesticida.

Por eso la toxicidad de un plaguicida, su formulación, y cuánto se llega al contacto con la piel, se ingiere o respira, son consideraciones importantes de tener en cuenta al momento de manipular dichas sustancias. El riesgo de un pesticida es la probabilidad de experimentar algún efecto adverso a la salud como resultado del uso de un producto.

Una característica muy importante en el uso de un pesticida es respetar el plazo de seguridad entre el momento de la aplicación y la cosecha, para que el producto aplicado se degrade completamente en el sustrato.

Hay que tener en cuenta que los plazos de seguridad indicados en los productos están calculados para el cultivo convencional y no para interior, sin lluvia, viento y con otro espectro de con iluminación que en la naturaleza, lo que resulta en una degradación de pesticidas más lenta que en exterior.

Cuando se fumigan plantas jóvenes en crecimiento, los residuos tóxicos tienen más tiempo antes de la cosecha para descomponerse.

La mayoría de insecticidas no se deberían de usar durante la fase de floración del cannabis, por la falta de tiempo para la planta de eliminar la toxina, dejando restos del producto en los cogollos. Todos los pesticidas son venenos, la mayoría ataca al sistema nervioso, muchos son cancerígenos y se desconoce su efecto por vía pulmonar.

monos-desechablesTomando las precauciones adecuadas, algunos productos se pueden emplear como último recurso para combatir plagas y hongos en plantas madres y plantas jóvenes en crecimiento que no se van a cosechar hasta meses después de la aplicación, cuando otros métodos menos tóxicos se muestren incapaces de producir resultados satisfactorios.

Hay que emplear ropa protectora, gafas, mascarilla y cubrir la cabeza para evitar el contacto con la piel. Se recomienda el uso de monos desechables o lavar las prendas tras el uso.

Es importante tener en cuenta la vía de exposición al producto que se va a fumigar y cómo el pesticida puede entrar en contacto con su cuerpo. La cantidad que puede entrar en el cuerpo depende del pesticida y la vía de exposición. Algunos pesticidas pueden distribuirse por el cuerpo muy fácilmente después de una exposición si son inhalados o entran en contacto con la piel, mientras que otros no actúan de la misma forma.

Siempre hay que leer la etiqueta del producto y seguir la instrucción para el uso de equipos de protección personal, como guantes o gafas de protección, que ayudan a reducir la exposición. Las etiquetas también pueden contener instrucciones sobre cómo ventilar o cuánto tiempo evitar el área tratada.

Los usuarios de pesticidas tienen la obligación de hacer todo lo posible por utilizar los productos que reducen al mínimo los peligros para ellos y otras personas.

Los insecticidas se dividen en naturales (provenientes de la naturaleza, de plantas o animales) y sintéticos, es decir hechos por humanos, que se componen por orgánicos (cuando contienen carbono) e inorgánicos (sin carbono, pero con p.ej. azufre). La mayoría de los insecticidas modernos son moléculas orgánicas sintéticas. En este caso, la palabra orgánico simplemente hace referencia a la estructura química de los compuestos.

Los principales grupos de insecticidas sintéticos:

Insecticidas organo-clorados.

El más conocido de estos compuestos es el DDT que fue el primero de su clase. Estos productos son muy tóxicos y se han ido prohibiendo por sus características semi-volátiles y su persistencia ya que se acumulan en los tejidos vivos y en la cadena trófica.

Insecticidas organofosforados.

Son productos que actúan en el sistema nervioso de la plaga, provocando parálisis, convulsiones y asfixia. Pertenecen a la segunda generación de pesticidas, algo menos peligrosos que los de la primera generación.

Insecticidas carba-matos.

Son algo menos tóxicos que los organofosforados ya que actúan por la acción de la enzima colinesterasa de modo reversible.

Insecticidas neonicotinoides.

Son compuestos similares a la nicotina como alternativas mucho menos tóxicas a los carbamatos y organofosfatos. Son poco tóxicos para mamíferos.

Insecticidas piretroides.

La inestabilidad del piretro natural en presencia de luz solar y su elevado precio ha fomentado el desarrollo de compuestos sintéticos similares a las piretrinas que son estables en presencia del sol y resultan efectivos contra un amplio espectro de plagas agrícolas.

Listado de pesticidas sintéticos:

Abamectina (Abasi, Avid, Bermectine, Axoris, acaricida Compo):

Insecticida acaricida de amplio espectro, actúa por contacto e ingestión, es el producto de la fermentación en laboratorio de la bacteria Streptomyces avermitilis.

Producto muy tóxico.

Es indispensable usar un amplio equipo de seguridad (gafas, mascarilla, ropa que cubra todo el cuerpo y la cabeza) y no entrar en el cultivo hasta doce horas después de la aplicación.

Plazo de seguridad de 3 a 28 días según cultivo, teniendo en cuenta que los plazos de seguridad indicados en los productos se calculan para el cultivo convencional y no para interior, lo que significa una degradación de pesticidas más lenta.

Acetamiprid (Epik):

Contra mosca blanca y pulgón es un insecticida neonicotinoide sistémico. Plazo de seguridad de 14 días. No entrar al área tratada hasta al menos 24 horas después de la aplicación. Utilizar equipo de protección específico (guantes de protección química, gafas y mascarilla, mono de protección).

Bupirimato (Nimrod Quattro):

Fungicida antioídio sistémico perteneciente al grupo de las pirimidinas, autorizado en el cultivo de tabaco. Plazo de seguridad 15 días.

Ciflutrina (Solfac Automatic Forte, Baytroid, Blocus):

Piretroide sintético, plazo de seguridad de 3 a 45 días según cultivo. Tóxico para aves, peces y abejas.

Cimoxanilo (Xanilo, Cimoxprom, Curzate):

Fungicida contra mildiu. A menudo se combina con otros productos como mancozeb, folpet o fosetil para incrementar su efectividad. Plazo de seguridad 3 a 21 días según cultivo y formulación

Cipermetrina (Citron, Cyperplan, Sherpa, Cythrin):

Insecticida acaricida que se emplea principalmente contra pulgón, orugas y mosca blanca. Es un producto químico compuesto por piretroides sintéticos con acción de contacto e ingestión y no sistémico. No se puede aplicar en horas de calor y no es compatible con materiales alcalinos. Es tóxico por ingestión, inhalación y contacto por la piel y ojos para los mamíferos y un posible carcinógeno. Es tóxico para peces y abejas. Plazo de seguridad entre 14 y 21 días.

Clorpirifós (Clorifos 48, Dursban):

Insecticida polivalente, organofosforado, es moderadamente tóxico y la exposición crónica se ha relacionado con efectos neurológicos, trastornos del desarrollo y trastornos autoinmunes. Es muy tóxico para los peces, anfibios y abejas. Plazo de seguridad de 7 a 21 días (21 para vid).

Deltametrina (Decis, Ritmus, Confidor Energy):

Piretroide insecticida y acaricida por contacto, muy tóxico para la vida acuática y las abejas, pese a que es bastante seguro para los mamíferos.

Hay que emplear ropa protectora, gafas y mascarilla y lavarlas tras el uso. No entrar a los cultivos hasta 24 horas después de la pulverización. Se usa contra pulgón, trips, escarabajos, cucarachas, pulgas, garrapatas, hormigas.

Plazo de seguridad de 7 días.

Dimetoato (Perfekthion, Rubitox, Dimidon):

Insecticida y acaricida organosforforado que actúa por contacto. No está autorizado para lúpulo, tabaco ni para hortícolas, salvo repollo.

Fenpiroximato (Flash, Award, Mitacid plus):

Acaricida por contacto e ingestión. Plazo de seguridad de 3 a 14 días, según cultivo (14 días para vid, no está autorizado para tabaco o lúpulo).

Imidacloprid (Dacoprid, Confidor, Admire):

Insecticida neonicotinoide sistémico. Uno de los insecticidas más empleados actualmente. Probable carcinógeno y producto muy peligroso que no debería usarse casi nunca, mucho menos en plantas en floración, ya que la vida media del imidacloprid en el suelo es de uno a tres años. Se usa contra pulgón, mosca blanca, cochinillas y trips. Por su acción sistémica se puede aplicar en pulverización o mezclado con el agua de riego. Plazo de seguridad de 15 dias.

Mancozeb (Beltasur Plus, Milraz, Micene, Manefor, Mancotan):

Fungicida de amplio espectro, se emplea contra numerosos hongos como roya, mildiu, alternaria, moteado. Plazo de seguridad de 28 días.

Miclobutanil: (Eagle 20, Systhane, Fulminal, Fungiben, Miclonil)

Fungicida preventivo y curativo con acción sistémica que se emplea para controlar numerosos hongos, entre ellos el oídio. Plazo de seguridad de 15 días.

Tetraconazol: (Domark Evo, Emerald, Eminent)

Fungicida sistémico, protector, curativo y erradicante. Se absorbe por raíces, tallos y hojas. Se utiliza para el control del oídio. Toxicidad media. Plazo de seguridad 14 días.

Triadimenol, (Bayfidan, Merit, Shavit, Trial)

Fungicida sistémico de la familia de los triazoles. Se emplea contra oídio principalmente. Plazo de seguridad de 30 días. No demasiado tóxico y compatible con las abejas.

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